DEMIAN,DE HESSE: EL VALOR TRASCENDENTE DEL ESCLARECIMIENTO MORAL

 

 

 

FUENTE: http://zonaliteratura.com/index.php/2012/11/04/demian-de-hesse-el-valor-trascendente-del-esclarecimiento-moral-por-jorge-a-buckingham/

 

Se sabe que la moral constituye aquella conciencia de libertad propia del ser humano, a través de la cual sus actos son juzgados como buenos o malos. En términos generales, la moral puede ser conceptualizada como aquel conjunto de valores deseables en toda persona, en el que incluyen el respeto a la dignidad humana y la igualdad de las personas, en torno a su género y ante la ley.

 

 

En una sociedad democrática y pluralista como la nuestra, existen muchas modas que aparecen en cada período posterior a una crisis de valores morales y/o éticos. En estos tiempos de globalización, la Ética se ha puesto de moda. Todos hablan de ella: los políticos, los científicos, los medios de comunicación, los abogados, los jóvenes, los no tan jóvenes, todos los sectores de la sociedad.

 

 

Sin embargo, cabe la pregunta: ¿podemos adjudicar a la conciencia moral un valor de trascendencia, que justifique nuestros esfuerzos para convivir saludablemente en una sociedad en la que la decadencia y la confusión parecen prevalecer en el sistema? Para tratar de dilucidar éste panorama, presentamos éste análisis a la novela Demian: Historia de la Juventud de Emil Sinclair, deHermann Hesse, uno de los más profundos escritores del siglo pasado.

 

 

Ilustremente aquejado

 

Hermann Karl Hesse nació el 2 de julio de 1877 en Calw, Baden-Wurtemberg (Alemania). Descendiente de misioneros cristianos, su familia tuvo una editorial de textos religiosos que fue dirigida por su abuelo materno: Hermann Gundert. Sus padres fueron Marie Gundert y de Johannes Hesse, hijo de un médico originario de Estonia. Tuvo cinco hermanos de los que dos murieron prematuramente.

 

 

Durante los primeros años, el mundo de Hesse estuvo impregnado por el espíritu del pietismo suabo. En 1881, la familia se instala en Basilea, volviendo a los cinco años a Calw. Una vez que termina con éxito sus estudios latinos en Göppingen, ingresa en el seminario evangélico de Maulbronn, del que pronto se escaparía, a causa de la rigidez educativa que le impedía -entre otras cosas- estudiar poesía –“seré poeta o nada”-, dice en su autobiografía. En Bajo Las Ruedas (1906) hace una descripción de ese opresivo sistema educativo.

 

 

Hesse sostuvo continuos y violentos conflictos con sus padres, que lo llevan a un intenso peregrinaje a través de diferentes escuelas e instituciones. Pronto entra en una fase depresiva y manifiesta tendencias suicidas: “quisiera partir como el Sol en el ocaso”, y al poco tiempo hace una tentativa de suicidio, (por lo que lo internan en un manicomio, y luego en una institución para niños).

 

 

A fines de 1895, Hesse empezó una nueva experiencia como librero en la librería Heckenhauer, a la que se consagró en cuerpo y alma. La parte principal del fondo literario era sobre teología, filología y derecho. La tarea del joven aprendiz consistía en agrupar y archivar cantidades de libros. Al terminar su jornada, continuaba enriqueciendo su cultura en solitario y los libros compensaban la ausencia de contactos sociales: “…con los libros tenía más y mejores relaciones”.

 

 

La consagración literaria permitió a Hesse casarse en 1904 con Maria Bernoulli, y fundar una familia. Escribió su segunda novela, Bajo Las Ruedas, además de relatos y poemas. Su siguiente novela, Gertrude (1910), supone una crisis de creatividad en Hesse. Acabó a duras penas la obra y más tarde la consideró fallida. En 1911, debido a algunos problemas familiares, tuvo que viajar por Ceilán e Indonesia. Allí no pudo encontrar la inspiración espiritual y religiosa que anhelaba. No obstante, este viaje impregnó sus obras posteriores, comenzando por Cuadernos Hindúes (1913).

 

 

Tras la declaración de la Primera Guerra Mundial en 1914, Hesse se presentó como voluntario en la embajada alemana. Se le declaró inútil para el combate y destinado en Berna, para asistir a prisioneros de guerra en su embajada. Los conflictos con el público alemán no se habían disipado, cuando Hesse sufrió una nueva vuelta de tuerca que le sumió en una crisis existencial más profunda: la muerte de su padre, la grave enfermedad de su hijo Martin y la crisis esquizofrénica de su esposa. Entre septiembre y octubre de 1917 Hesse redactó su novela Demian. El libro fue publicado en 1919, con el seudónimo de Emil Sinclair.

 

 

En gran parte, por esta obra tardía le fue concedido en 1946 el premio Nobel de literatura. Después de la Segunda Guerra Mundial, su creatividad fue declinando: escribió relatos y poemas, pero ninguna novela. Murió mientras dormía, a los ochenta y cinco años, el 9 de agosto de 1962 en Montagnola, a consecuencia de una hemorragia cerebral. Sus obras -consideradas de gran valor espiritual y humanístico- han contribuido enormemente al despertar artístico de generaciones enteras haciendo un aporte significativo para la literatura universal.

 

Periplo maniqueísta

 

Demian: Historia de la Juventud de Emil Sinclair es una novela de formación, porque su propósito es relatar la evolución espiritual de un adolescente, recorriendo y atravesando los difíciles años de su crecimiento. El colegial Sinclair es engatusado por Kromer, un mal compañero -vagabundo y fanfarrón- que actúa como un hombre experimentado: escupe al suelo y se hace obedecer. Sinclair, atraído por la personalidad de Kromer, engaña a sus padres, roba y cae por el tobogán del pecado. Entonces aparece Demian, otro condiscípulo que se expresa de manera distinta, una mirada entre fría, intemporal y misteriosa que parece salir de un pasado atemporal.

 

Demian es una novela que refleja gran parte de la vida de Hesse. Muchos críticos tienden a suponer que Emil Sinclair es un “alter-ego” que Hesse utilizó para retratar su propia vida. El Hesse-Sinclair que se muestra aquí, es el yo-real, impregnado de los valores tradicionales de la cultura moderna y la religión cristiana, pero a la vez, un ser inconforme y gustosamente alejado del rebaño humano, permanentemente cuestionado a sí mismo en la búsqueda de superar la vieja moral y la esperanza de sentido en medio de una sociedad en decadencia. Por otra parte, Max Demian representa el yo-ideal que Hesse dibuja siempre con un semblante filosófico-reflexivo, cuyo sentido de la existencia busca ser trascendental, y que se opone a toda tradición hegemónica para transformarla y crear nuevos valores.

 

Cover of "Demian (Perennial Classics)"Cover of Demian (Perennial Classics)

 

Entendido el libro de este modo, vemos en su protagonista el reflejo del autor que se mueve entre dos mundos. El de la Luz, la familia y las tradiciones sociales, y el mundo de la Oscuridad: formado por todo aquello que le es ajeno. Como buen adolescente se siente atraído por este último. Hesse nos refleja la tormenta de emociones y temores que vive un adolescente. Nos enseña el camino que su protagonista sigue para realizarse como persona, dejando de lado las partes que le resultan superfluas mientras va sacando a la luz su propia esencia.

 

Hesse, en la introducción al libro señala:

 

…He sido un hombre que busca y lo soy aún, pero no busco ya en las estrellas ni en los libros: comienzo a escuchar las enseñanzas que mi sangre murmura en mí. Mi historia no es agradable, no es suave ni armoniosa como las historias inventadas; sabe a insensatez y a confusión, a locura y a sueño, como la vida de todos los hombres que no quieren mentirse más a sí mismos…

 

Por lo tanto, la figura de Abraxas resulta ser la representación de lo divino y de lo demoníaco en la realidad metafísica. Demian alguna vez le dijo a Emil que habría que ahondar más allá del dios al que se le rendía culto, porque tan solo representaba la mitad del mundo, es decir el mundo luminoso. Habría que buscar la otra mitad, un culto a lo demoníaco, al mundo oscuro. Abraxas es el dios que hace posible la visión de los dos mundos en uno solo.

 

Upton Sinclair (LOC)Upton Sinclair (LOC) (Photo credit: The Library of Congress)

 

Ética y psicoanálisis

 

La psicología de Jung influiría de manera significativa en toda la obra literaria de Hesse, a la par que éste recogía el desesperanzador panorama que en Europa se observa desde la Primera Guerra Mundial. A partir de esta experiencia, en la novela Demian: Historia de la Juventud de Emil Sinclair, Hesse refleja una vida interior conflictiva en la búsqueda de la superación de la moral de la Modernidad: valores burgueses, cristianismo hegemónico, escuela tradicional, entre otros aspectos que han impregnado grandes verdades y han eclipsado el fondo de la individualidad de muchos seres humanos.

 

Por otro lado, la psicología de Jung en Hesse ejerce influencia en la vida onírica de todos los personajes. Los sueños son de vital importancia para la realidad, pues contribuyen a confluir pasado, presente y un posible futuro a través de los deseos inconcientes, simbolizados con imágenes que cobran forma visible a través de la vida misma.

 

Con estas palabras Hesse sustenta su tesis:

 

Todos los hombres viven momentos difíciles. Para los de nivel general, es éste el punto de la existencia en el que surge la máxima oposición entre el avance de la propia vida y el mundo circundante, el punto en que se hace más difícil la vida pasa por aquel morir y renacer que es nuestro destino, sólo esta vez, cuando todo lo que hemos llegado amar quiere abandonarnos y sentimos de repente en nosotros la soledad y el frío mortal de los espacios infinitos.

 

Demian: Historia de la Juventud de Emil Sinclair es una hermosa novela que nos enseña que la juventud es una época de la vida en la que se deben buscar alternativas para solventar los problemas con paciencia y rigor. Si queremos ser hombres capaces, realmente críticos y trascendentes, diferentes del espíritu gregario imperante, debemos mirarnos hacía adentro, conocernos a nosotros mismos para saber enfrentar al mundo exterior. Para tal conocimiento hay que mantener la conciencia del mundo completo cuyas caras son el bien y el mal, y que ambas aparecerán en nuestras acciones vitales influyendo en sus consecuencias.

 

The cover of the book Demian by Hermann Hesse.The cover of the book Demian by Hermann Hesse. (Photo credit: Wikipedia)

 

En última instancia, nuestra conciencia moral sólo pertenece a Dios y a nosotros mismos. Por lo tanto, debemos saber que ella estará siempre ahí latente, advirtiéndonos de ciertas cosas antes de tomar decisiones; como también rezongándonos cuando hemos tomado una decisión apresurada o inapropiada. Y esto seguirá ocurriendo aún cuando estemos exhortados a seguirla, a pesar de los errores. En todo caso, lo importante es ser consecuentes y leales, a pesar de las limitaciones. Después de todo, no sabemos cuándo tendremos que defender nuestra propia postura a capa y espada.

 

 

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